Escocia y Gales 2016

El regreso a Edimburgo

El 25 de abril un avion me trajo de nuevo a mi querido Edimburgo. Cuando me marche de aqui, nunca pense que regresaria tan pronto, pero es que no podia olvidar esta ciudad y todo lo que vivi en ella. Ya lo dije en una ocasion, Edimburgo tiene algo que atrapa, que hace que no te quieras ir, y si te vas, seguro que quieres volver. Y mira que me mantuve entretenida en Espana, pues en ese tiempo viaje a Barcelona, Zaragoza, Granada y Sierra Nevada, y hasta hice un voluntariado de un par de semanas en Donana, ademas de salir al campo a hacer senderismo o ver aves cada fin de semana cuando estaba en Madrid. Pero dio igual, yo no me olvidaba de Edimburgo, y estar de nuevo viviendo con mis padres se me hacia insoportable.

Cuando baje del avion y puse los pies en tierra escocesa, senti una sensacion vertiginosa que me recorria de pies a cabeza. De nuevo en Escocia, era como volver a casa, asi lo sentia yo. Despues del parentesis en Espana, el sueno continuaba un poco mas, y ya no me sentia tan mal por mi equivocada decision de marcharme en enero. En el autobus de camino a la ciudad, mi emocion iba en aumento segun nos acercabamos al centro. Cuando vi de nuevo Princes St y el imponente castillo, se me saltaron las lagrimas de emocion. No paraba de repetirme que estaba en Edimburgo, tratando de estar lo mas despierta posible. Nunca me habia sentido tan feliz de volver a un lugar.

Al llegar, me estaba esperando Gordon, mi casero, que iba a ensenarme algunos pisos donde tenia sitio. En mi antiguo piso solo estaba libre la litera de arriba de la habitacion donde yo estaba, y como era muy incomoda, pense que mejor intentaria irme a otro piso. Me quede en un piso donde tenia que compartir habitacion con tres chicas australianas, pero apenas pude dormir en toda la noche, no dejaba de pensar en mi antiguo piso. Finalmente le pedi a Gordon que me llevara alli, aunque tuviera que dormir en la incomoda litera de arriba. Cuando llegue al piso, alli estaba Jacky, la ultima australiana que entro estando yo todavia alli. Despues conoci a Beni, una italiana que entro poco despues de marcharme yo, y dos horas mas tarde llego Jezabel, que alegria volverla a ver. Debajo de mi dormia Sarah, otra de las australianas que ya estaba antes, con la que yo no me llevaba muy bien, pero el destino quiso que nos volvieramos a encontrar tiempo despues en otro lugar y las cosas cambiaran. Ademas ahora habia dos chicos en la casa: Cyril, un frances de la Bretana, y Donegan, un irlandes de Cork.

El sabado fui con Jezabel y Beni a ver un castillo en la region de los ‘Borders’, cerca de la frontera con Inglaterra. El castillo se llamaba Tantallon Castle y estaba cerca del pueblo North Berwick (East Lothian). Se trata de un castillo de mediados del S.XIV que se yergue imponente en el promontorio de un acantilado en el Estuario de Forth frente al Mar del Norte y la isla de Bass Rock. Fue construido por William Douglas, conde de Angus, y sirvio como fortaleza senorial por mas de tres siglos. Fue escenario de violentas luchas y soporto frecuentes cercos a causa de su posicion estrategica. Es considerado como el ultimo gran castillo construido en Escocia, y se caracteriza por sus ciclopeas paredes de piedra y altas y gruesas torres cilindricas. La situacion del castillo en aquel acantilado, le hacia realmente hermoso. Las vistas desde alli eran esplendidas y abajo el mar agitado hablaba de otros tiempos que el castillo vivio. Hacia mucho frio y el viento soplaba fuerte, pero nosotras disfrutamos mucho de aquel lugar.

Paisaje desde Tantallon Castle

Nosotras en Tantallon Castle

Cuando volvimos a casa nos encontramos a Cyril, el frances, que nos pregunto si queriamos salir a los pubs con el. Era todo un personaje, muy alto y delgado, con pelo negro atado siempre en una coleta y gafas. Me conto que era profesor de breton en Francia pero que decidio dejarlo todo para viajar. Habia recorrido gran parte de Europa haciendo auto-stop y habia estado una temporada en Irlanda aprendiendo gaelico antes de venir a Edimburgo. Le gustaba mucho la musica celta, como a mi, asi que era una de nuestras conversaciones mas habituales. Iba a salir con el aquella noche pero entonces me llamo Julian, el australiano con el que estaba, que acababa de llegar de Turquia, asi que fui a verle.

El lunes fui a buscar trabajo. Fui a la agencia para la que trabajaba Jezabel, especializada en trabajos de catering. Consegui que me dieran algunos dias de trabajo en IKEA, pero no era suficiente. Volvi a Kelly Services, pero claro, el chollo de trabajo de grabadora de datos ya no me lo volvieron a ofrecer, y lo unico que me ofrecieron fue trabajar en housekeeping (camarera de pisos) en un hotel. El trabajo alli era muy duro y tenia que ir a la carrera para que me diera tiempo terminar de limpiar todas las habitaciones asignadas, y mas de una vez no me dio tiempo. Encima la jefa echaba broncas tremendas si algo no estaba del todo limpio o si iba retrasada. Cuanto echaba de menos el trabajo de grabadora de datos, ya me lo decia mi amigo Komma, que no lo dejara. En cambio el trabajo de IKEA estaba mejor y mas entretenido, y la agencia me llamo para algunos otros sitios durante aquel mes. Una vez me llamaron para trabajar en el jardin botanico donde habia que prepararlo todo para una boda que se iba a celebrar y otra vez fui a una residencia de ancianos donde estuve trabajando en el office.

El ultimo dia de abril por la noche se celebraba una gran fiesta en Edimburgo, en concreto en Calton Hill, el festival pagano de Beltane. Para los celtas, la noche de Beltane marcaba el comienzo de la temporada de verano pastoral, cuando se llevaba al ganado a los pastos de las montanas. La palabra Beltane viene de ‘Bel-tinne’, el fuego del dios celta de la luz. Por eso esa noche los celtas hacian fuegos en las colinas. En Beltane tambien se celebra la union del Dios y la Diosa, se celebra el amor en todas sus manifestaciones y la alegria de vivir. Es tambien la festividad de la fertilidad, cuando la primavera alcanza su pleno esplendor. En Calton Hill llevan ya anos celebrando este festival y se esta convirtiendo una celebracion muy popular en Edimburgo. Suben alli con antorchas y hacen hogueras que iluminan la colina. Rituales paganos y danzas se realizan al ritmo de los tambores, y multitud de voluntarios disfrazados dan vida a pintorescos personajes como los hombres azules, el hombre verde, las guerreras blancas y la reina de mayo. Contemplar aquello es impresionante, le pone a uno la piel de gallina; en verdad que el paganismo aun esta muy vivo en Edimburgo, y es que la energia que hay aqui da pie a que continue.

Festival de Beltane en Calton Hill